Los socialistas pierden más de diez puntos respecto a las elecciones generales de 2008. Los populares ganan apoyos y se sitúan a 1,62 puntos de alcanzar el 44,52% de sufragios de la mayoría absoluta de 2000.
El Partido Popular de Mariano Rajoy obtendría, si se celebraran hoy las elecciones generales, el 42,9% de los votos frente a un 33,3% del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. 9,6 puntos de diferencia que consolidan una brecha más que respetable que también viene reflejándose en otros sondeos, tan sólo dos años y cinco meses después de las últimas elecciones generales de 2008.
La negación de la crisis por parte del Ejecutivo, sus bandazos, la pérdida de iniciativa política y los más de cuatro millones de parados pasan factura. Tampoco ha ayudado la presidencia española de turno de la Unión Europea, espejo de un gravoso contraste internacional en el que se ha subrayado la gravedad de la crisis económica e institucional específicamente española. Ahora bien, el mayor castigo para el Partido Socialista se debe al viraje de 180º de Zapatero, con el que evidencia una rectificación total de su último programa electoral y el reconocimiento de su error. Así, los populares logran un vuelco electoral al mejorar su intención de voto, pero, sobre todo, gracias el desplome del Partido Socialista, que sufre una pérdida del 10,6% de sus electores al pasar del 43,9% a un 33,3% en intención de voto.
la gaceta